Productos marinos chilenos buscan lugar en la mesa cotidiana
Chile posee una de las costas más extensas y productivas del mundo, con más de 4.300 km bañados por la corriente de Humboldt, que aporta aguas frías y ricas en nutrientes. Este ecosistema convierte al país en un actor clave en la pesca mundial, responsable de cerca del 20% de las capturas globales.
La diversidad marina es amplia: piures, ostras, almejas, machas y erizos forman parte de una riqueza que no solo abastece al mercado interno. También conquista paladares en Europa y Asia gracias a su frescura y calidad.
Innovación clave

Si bien somos un país que vive de cara al mar, aún no logramos que esa riqueza se refleje plenamente en la mesa cotidiana. De hecho, el consumo interno de pescado sigue siendo bajo frente a las recomendaciones nutricionales globales, lo que plantea un desafío cultural y gastronómico.
En este contexto, la innovación se vuelve clave. Por ejemplo, hoy existen hamburguesas, croquetas y nuggets de jurel, desarrollados por San José. Estos nuevos productos fueron sometidos a evaluación por un panel de nutricionistas, grupo que destacó su aporte proteico, sabor y practicidad.
La hamburguesa alcanzó 88 puntos sobre 100, mientras croquetas y nuggets lograron 87. Estos formatos buscan atraer a quienes no consumen pescado regularmente, ofreciendo alternativas rápidas y versátiles, especialmente para niños y adolescentes.
Cambio cultural
La frescura es el sello que distingue a los productos marinos chilenos en el extranjero. En mercados como Japón y Europa, la calidad y disponibilidad inmediata son altamente valoradas, consolidando la reputación del país como proveedor confiable.
Al mismo tiempo, los nuevos formatos reflejan un cambio cultural hacia preparaciones más simples y compatibles con rutinas dinámicas, sin perder de vista la nutrición.
Carolina Varas, brand manager de San José, agrega que el objetivo es “seguir entregando propuestas que permitan incluir esta opción marina en diversas preparaciones y momentos del día, manteniendo el foco en calidad, sabor, nutrición y practicidad”.
Está claro que Chile debe reconectar con su mar. No basta con ser líder exportador; es necesario que el pescado se convierta en protagonista habitual de la mesa nacional.
Innovar en formatos accesibles, mantener la frescura como sello y educar sobre los beneficios nutricionales son pasos esenciales. De esta forma el país puede aprovechar plenamente su riqueza marina y fortalecer su identidad gastronómica.
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