Sustentabilidad en la copa y en el alma del turismo chileno
Hoy 5 de junio el mundo se detiene para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta fecha impulsada por las Naciones Unidas busca promover acciones urgentes frente a la crisis ecológica global.
Actualmente enfrentamos una emergencia ambiental sin precedentes marcada por sequías extremas e incendios forestales. La degradación del entorno amenaza la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable.
Se estima que hasta un millón de especies animales y vegetales están en riesgo de extinción. Ante este panorama, la industria del enoturismo y la gastronomía en Chile ha decidido liderar un cambio profundo hacia la sostenibilidad.
Gestión integral
En el corazón del Cajón del Maipo, el proyecto Casa Bosque demuestra que la ecología puede ser el pilar de un negocio exitoso. Su infraestructura es un testimonio vivo del reciclaje creativo con más de ocho mil seiscientos neumáticos integrados en su arquitectura.

Cristián Becker, líder del proyecto, sostiene que la sostenibilidad hoy debe ser una estrategia de gestión integral. No se trata solo de reciclar, sino de generar un valor real para el entorno y las personas.
El establecimiento utiliza energía solar para cubrir la totalidad de su consumo eléctrico durante el día. Además, han eliminado los plásticos de un solo uso mediante la incorporación de bombillas metálicas y azucareros de vidrio.
Adicionalmente, Casa Bosque fomenta economías circulares mediante alianzas con actores locales y juntas de vecinos. Involucran activamente a colegios y niños para crear una cultura de responsabilidad ambiental desde la infancia.
La sostenibilidad también se refleja en el bienestar de sus trabajadores a través de apoyo financiero y beneficios directos. La idea es que la conciencia ecológica viva dentro de los equipos para ser consistente ante los visitantes.
Equilibrio natural
La industria vitivinícola también ha transformado sus procesos para enfrentar el desafío del cambio climático. La viña Cousiño Macul es un referente en la implementación de prácticas que protegen la salud del suelo y la biodiversidad.

En sus viñedos, los residuos orgánicos de la vinificación se transforman en abono natural a través del compostaje. La viña utiliza orujo y escobajo para nutrir la tierra donde nacen sus uvas.
También cuentan con un sistema que trata los residuos líquidos para convertirlos en agua de riego. Esta medida es vital en un contexto de escasez hídrica que afecta a toda la zona central del país.
El manejo del paisaje en los viñedos modernos busca recuperar el equilibrio natural. Cousiño Macul utiliza pastoreo holístico con ovejas para el control de malezas de forma natural. Además, plantan flores nativas para atraer insectos beneficiosos que protegen los cultivos.
Verónica Cousiño, gerente de marketing, explica que cuidar el origen del vino es proteger su propia historia. La bodega cuenta con una planta fotovoltaica que abastece sus procesos con energía limpia y renovable. Estas acciones demuestran que la calidad del producto final está ligada íntimamente al respeto por el territorio.
Gestión ambiental

Un hito reciente y fundamental para el sector es la obtención de la certificación B Corp por parte de las bodegas de Familia Torres en Chile y España. La compañía alcanzó una puntuación de 121,3 puntos, superando con creces los 80 requeridos para este sello internacional.
Este reconocimiento acredita un alto desempeño en gestión ambiental, impacto social y transparencia corporativa. La empresa destaca por sus iniciativas de viticultura regenerativa y la producción de vinos orgánicos.
Además, mantienen desde la década de 1980 un ambicioso proyecto para recuperar variedades ancestrales de vid. Familia Torres también lidera alianzas internacionales para la acción climática y la protección de la biodiversidad.
Justicia social
Sin embargo, la crisis ambiental no afecta a todos por igual y requiere una mirada de justicia social. Las comunidades más vulnerables sufren con mayor intensidad las olas de calor y la contaminación.
Jesica Bon Denis, de Animal Interseccional, advierte que la protección del ambiente y de los animales es una misma causa. Millones de animales pierden sus hogares anualmente debido a la destrucción de hábitats y la contaminación plástica. La presencia de microplásticos ya se detecta en océanos, ríos y hasta en los alimentos que consumimos.
El Día Mundial del Medio Ambiente de 2026 pone el foco en la acción climática real. Las empresas tienen el desafío de avanzar hacia modelos que aporten valor social y económico simultáneamente. Proteger los ecosistemas beneficia tanto a las personas como a las especies con quienes compartimos el planeta.
El turismo sostenible en Chile ya no es una opción secundaria, sino una necesidad operativa y ética. Cada copa de vino y cada experiencia en la naturaleza deben ser hoy un compromiso con el futuro.
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