¿Vale la pena tener una airfryer si ya hay un horno en casa?
La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos más comentados de los últimos años. En Chile, un 26% de los hogares ya cuenta con una, y las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido que podría alcanzar los US$2.000 millones en ventas hacia 2032. Lejos de reemplazar al horno tradicional, la airfryer se está consolidando como un complemento cotidiano dentro de la cocina.
La diferencia principal está en la practicidad. El horno suele reservarse para preparaciones grandes o más elaboradas, mientras que la airfryer se ha ganado un espacio en las comidas diarias gracias a su rapidez y su formato compacto. Además, por su capacidad para cocinar porciones pequeñas o medianas sin necesidad de largos tiempos de precalentamiento.
Según Karin Stoiber, marketing manager hispanic de Philips Hogar Chile, el auge de este aparato responde a la transformación de los hábitos cotidianos, donde se privilegia optimizar tiempo y consumo energético. «Hoy no se busca sólo freír sin aceite, sino contar con un equipo versátil que permita hornear, asar, recalentar, tostar o incluso deshidratar». Esa multifuncionalidad se refleja en recetas de alta rotación como papas fritas, verduras asadas, pollo, pescado, empanadas, tostadas o frutas deshidratadas.
Roles distintos
La reducción en los tiempos de cocción es otro factor decisivo. En promedio, una airfryer puede acortar entre un 20% y un 40% el tiempo frente a un horno convencional. Para familias activas, personas que trabajan desde casa o quienes necesitan resolver comidas rápidas durante la semana, esta diferencia resulta significativa. Además, el consumo energético es más eficiente en preparaciones pequeñas, ya que evita calentar un espacio mayor como el del horno.
En la práctica, ambos equipos cumplen roles distintos. El horno mantiene su utilidad para grandes volúmenes y recetas más elaboradas, mientras que la airfryer se posiciona como apoyo diario. Modelos tipo horno, como la Philips Airfryer Oven Serie 5000, han potenciado aún más esta tendencia al incorporar múltiples modos de cocción y accesorios que permiten preparar más de una receta a la vez.
La conclusión es clara: no se trata de elegir entre horno o airfryer, sino de entender que cada uno cumple funciones complementarias. La freidora de aire responde a la necesidad de rapidez, versatilidad y eficiencia energética en la vida cotidiana, mientras el horno sigue siendo indispensable para las preparaciones de mayor escala.
En un escenario donde los hábitos cambian y el tiempo se valora más que nunca, la airfryer se ha ganado su lugar como un aliado práctico en la cocina del hogar.
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