Nueva campaña invita a brindar nuevamente sin solemnidad
El vino atraviesa un momento complejo. El consumo global ha caído a su nivel más bajo en más de seis décadas y las nuevas generaciones se inclinan por otras bebidas. Chile, pese a ser potencia exportadora, enfrenta un consumo interno estancado. En este escenario surge la campaña “Yo tomo vino”, impulsada por Los Juegos del Sommelier, con el objetivo de reconectar con una bebida que es patrimonio, paisaje y fuente de trabajo.
El sommelier Ricardo Grellet explica que el vino en Chile representa mucho más que un producto: es identidad territorial, empleo rural y carta de presentación internacional. La iniciativa busca desacralizar el vino, liberarlo de códigos rígidos y mostrarlo como parte de la vida diaria. “No se trata de banalizar ni de promover excesos, sino de hacerlo más cercano, más fácil, más disfrutable”, señala.
Un vino sin miedo ni solemnidad

La campaña propone nuevas formas de consumo: vino con hielo, con soda, con fruta, servido frío. La idea es que los jóvenes lo integren en sus rutinas sin sentir que enfrentan un producto inaccesible. Grellet advierte que ofrecer un vino complejo y cargado de barrica a un consumidor nuevo puede ser tan intimidante como dar piure a un extranjero en su primera experiencia gastronómica en Chile.
“Yo tomo vino” no ignora los riesgos del alcoholismo. Al contrario, plantea que la clave está en la educación y el consumo consciente. La campaña busca instalar un discurso que combine disfrute y bienestar, recordando que compartir y reír también forman parte de la salud mental. El vino se presenta como un acompañante cotidiano, no como un lujo ni como un problema.
Recuperar un patrimonio
El desafío es grande: volver a hacer del vino una bebida relevante en la vida diaria. Con más de ocho mil años de historia, el vino ha sobrevivido a imperios y guerras, pero hoy necesita reconquistar a los consumidores. En Chile, además, significa preservar paisajes agrícolas, sostener comunidades rurales y mantener viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural.
La campaña “Yo tomo vino” invita a mirar el vino desde otra perspectiva: menos solemne, más cercana, consciente y cotidiana. Un llamado a recordar que el vino no solo es industria, sino también historia, identidad y disfrute compartido.
Suscríbete a nuestro newsletter

