Santiago se sigue reinventando a través de su mesa
La capital del país vive una temporada de cambios gastronómicos donde la memoria, la técnica y la sustentabilidad se entrelazan. Restaurantes emblemáticos como Latin, Rubaiyat y Chancho N°1 presentan nuevas cartas que redefinen la experiencia culinaria local.
Desde los hoteles de lujo hasta los mercados urbanos, la ciudad se abre a una cocina más emocional, conectada con el territorio y con el ritmo cotidiano de sus comensales.
Con alma chilena

En el Santiago Marriott Hotel, el restaurante Latin estrena su Carta de Invierno 2026, una propuesta que transforma la alta cocina en un viaje por la memoria. Los chefs Roberto Vallejos y Sergio Ahumada reinterpretan recetas familiares con técnica contemporánea y productos de estación.
El Salmón con guiso de longaniza, inspirado en la infancia de Vallejos, se convierte en emblema de esta nueva etapa. A su lado, platos como los pejerreyes en escabeche, el pato del sur con puré de zapallo y salsa de membrillo, y el topinambur con huevo pochado y morchellas celebran la diversidad del territorio chileno.
Latin apuesta por una cocina que emociona, donde el lujo se mide en cercanía y sabor.
Elegancia y dulzura

En Vitacura, Rubaiyat Chile amplía su propuesta con un menú ejecutivo y una línea de pastelería artesanal. El restaurante, reconocido por su cava con más de 340 etiquetas y 48 vinos por copa, ofrece almuerzos de lunes a viernes. Allí aparecen platos como bife de chorizo petit, pollo ecológico asado y pescado del día, acompañados de guarniciones chilenas como pastelera de choclo o puré de zapallo.
Desde las 10:00 horas, su nueva pastelería invita a disfrutar croissants dulces y salados en un ambiente luminoso y relajado. De esta forma, Rubaiyat consolida así su identidad como espacio de encuentro entre la alta cocina y la vida diaria.
En formato de mercado

En el Mercado Urbano Tobalaba (MUT), el chef Rolando Ortega, reconocido como Mejor Chef de Chile 2015, presenta la nueva carta de Chancho N°1, dedicada íntegramente al cerdo. Con diecisiete preparaciones, Ortega recorre técnicas de distintas cocinas —italiana, española, asiática y chilena— para mostrar la versatilidad del animal “de la nariz a la cola”.
Destacan la porchetta bridada, el pulled pork cocinado lentamente, el pork belly confitado y el queso de cabeza crocante. Los sánguches, con nombres como El Tano del Grupo o Huaso Paltón, narran historias de sabor y oficio.
El formato es directo y popular: sin reservas, pidiendo en el mesón, con precios desde $6.000 y un ambiente que mezcla cocina, música y comunidad.
Cocinando identidad
Estas tres propuestas marcan un punto de inflexión en la escena santiaguina. Latin rescata la memoria, Rubaiyat democratiza la elegancia y Chancho N°1 reivindica la autenticidad del producto local.
En conjunto, reflejan una tendencia hacia la gastronomía emocional y sustentable, donde cada plato cuenta una historia y cada restaurante se convierte en un espacio de conexión con el territorio y sus sabores.
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