Padre e hija produjeron mejores vinos campesinos de Catad’Or

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Dos pequeños productores de Palmilla, padre e hija, compartieron este año el premio al Mejor Vino Ancestral en el concurso Catad’Or Wine Awards 2022. Se trata de Jorge y María Inés Letelier, quienes lograron la más alta puntuación en la categoría de vinos campesinos (91,667) y obtuvieron medalla de oro. 

Lo hicieron con las etiquetas Jorge Letelier Carmenere 2021 y Kelcherewe Cabernet Franc-Carmenere 2020, respectivamente. Y recibieron su reconocimiento en la ceremonia de premiación del concurso que se realizó el sábado pasado en el casino Monticello.

El director nacional de INDAP, Santiago Rojas, valoró el alto nivel alcanzado por los productores que trabajan con la institución. “Éste es el sexto año que se premia la categoría de vinos campesinos en Catad’Or. Ello ha permitido visibilizar, potenciar y abrir nuevos mercados para la producción vitivinícola de la Agricultura Familiar Campesina”, dijo.

Trabajo mancomunado

Jorge Letelier (92) es dueño de 10 hectáreas de viñedos de cepa Carmenere en el sector Las Garzas de Palmilla. Debido a su avanzada edad, su hija María Inés (59) es su brazo derecho en las labores agrícolas y lo apoya en la elaboración de sus vinos. En paralelo, ella, con uvas de su padre y propias, produce vinos de la marca El Republicano, como el ensamblaje premiado, además de Carmenere, Chardonnay y otros vinos dulces. 

Ambos, al igual que la mayoría de los pequeños vitivinicultores de la Región de O’Higgins, trabajan desde 2016 junto a la encargada del rubro de INDAP en la zona, Romye Barra. Y también con la asesoría de Arnaud Hereu, enólogo francés de la Viña Odfjell, y más recientemente con Francisca Palacios. 

Romye Barra contó que María Inés Letelier ya venía haciendo buenos vinos cuando se incorporó al trabajo con INDAP. Allí recibió asesoría técnica para corregir algunos errores en los procesos de vinificación y guarda, y en temas de comercialización (mejoró sus etiquetas con un proyecto de Sercotec).  

María Inés Letelier.

“La señora María Inés ya había trabajado en bodegas y era una de las productoras más avanzadas: ordenada, metódica, responsable, participativa y estudiosa. Tenía todo para que le fuera bien y lo demostró en tres concursos anteriores, con medallas en Catad’Or Ancestral 2017, Catad’Or Wine Awards 2018 y Catad’Or Ancestral 2019”, agregó Barra. 

Respecto de Jorge Letelier, dijo que hasta antes de la pandemia, y pese a sus años, participaba en todas las actividades del programa. Eso incluía charlas, clases y jornadas en terreno, donde transmitía los conocimientos de toda su vida. “Luego enfermó, fue operado de la vista y hoy tiene problemas de movilidad, razón por la cual su hija Lorena lo representó en la reciente premiación de Catad’Or, donde ya había obtenido una medalla de plata en 2018”. 

Padre e hija, además, forman parte -junto a otros 15 productores de uvas y vinos embotellados- de la Cooperativa Vitivinícola Campesina de Colchagua (Covicam). El organismo se creó en octubre de 2020 con el objetivo de trabajar en forma asociativa en la compra de insumos y la comercialización de sus vinos campesinos en la nueva era digital. 

Si se quiere, se puede 

María Inés Letelier se mostró muy emocionada con el premio y dijo que es un reconocimiento al trabajo que ha llevado adelante con esfuerzo y entereza. Una labor que realiza junto a su padre, sus hermanas y sus dos hijas: Paula (30), antropóloga, y Catalina (24), estudiante de agronomía. “Cuando me separé decidí seguir emprendiendo sola y decidí hacerlo mejor que antes. Si se quiere, se puede, dije, y aquí está el resultado. Hay que creerse el cuento, ser una mujer empoderada”. 

Contó que antes de dedicarse a “hacer vinos”, y sin haber estudiado en la universidad, trabajó en el laboratorio de Viña Siegel y luego en Viña Sutil. Allí llegó a ser jefa de producción, embotellado y despacho, tiempo en el cual hizo todo tipo de cursos para irse perfeccionando y llegar a ser la emprendedora que es hoy. 

Sobre su vino ganador del Catad’Or de este año, señaló que “es frutoso, equilibrado, con poca madera, de color intenso y persistente en boca”. 

En la categoría dedicada a los vinos campesinos de Catad’Or participaron este año 57 productores de INDAP con 140 etiquetas. El resultado fueron 27 medallas, 24 de oro y 3 de plata, siendo la Región de Ñuble, con sus vinos del Valle del Itata, las que más distinciones obtuvo (15 medallas). También destacó la primera medalla de oro para La Araucanía, con el espumante Wuampuhue Brut Pinot Noir 2021, de la productora mapuche Isolina Huenulao, de Carahue, Valle de Cautín. 


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