La resiliencia de la cerveza artesanal en Chile

Por Hugo Magalhães, gerente de marketing y nuevos negocios de Ball Embalajes para bebidas de América del Sur.

Sentarse en el interior de un bar cool, elegir diferentes tipos de cerveza y compartir el vaso con amigos para probar sabores distintos. Hace menos de seis meses, esa podía ser la descripción de la experiencia de la cerveza artesanal y, por lo tanto, un elemento esencial de la cadena productiva y del negocio craft.

Avanzada la segunda parte de este extraño 2020, esa imagen parece hoy un recuerdo de un mundo que ya quedó atrás, aunque con las medidas de flexibilización podemos pensar en un lento camino de reactivación de bares y restaurantes. La transformación vivida en estos meses, sin embargo, está lejos de ser el fin de probar, degustar y compartir la cerveza artesanal. Aunque seguramente algunos emprendedores han quedado en el camino -y otros hayan decidido frenar su lanzamiento-, la realidad es que son varios los que viven y crecen en este contexto.

Los productores de craft han mostrado una gran capacidad de resiliencia, lo que les permitió adaptarse a la nueva realidad. Aunque tuvieron que cambiar prácticas y métodos de producción, nunca perdieron el foco en la importancia del sabor.

Para eso dejaron de basarse en la experiencia del local y robustecieron o implementaron desde cero el comercio electrónico. A veces con plataformas propias, otras a través de las más conocidas o incluso apostando a las redes sociales y hasta el WhatsApp.

También muchos apostaron por la lata en vez de la botella retornable. Con ese cambio se encontraron con un material que puede ser incluso mejor para el sabor que el vidrio y es infinitamente reciclable. Un factor clave en este mundo más consciente que está dejando la pandemia.

Definida como la capacidad de superar situaciones adversas, la resiliencia se convirtió en una actitud indispensable en este panorama pandémico que tantos planes ha trastocado. Por supuesto que son muchas las industrias que lograron adaptarse, lo que destaco de las cervezas artesanales es que es un sector protagonizado por pequeños y hasta micro emprendedores. 

Estos apasionados por la cerveza, que en su momento decidieron convertir ese gusto en un arte que comparten con otros, son una fuerza pyme -clave para la generación de empleo- cada vez más relevante. En Estados Unidos, las cervezas artesanales ya se llevan el 25% del total del share de la industria, mientras que ese porcentaje alcanza un 4% en Chile, una cifra muy superior a países como Colombia o México, en donde no supera el 1%, según datos de Euromonitor.

Los productores artesanales trabajan además, sobre un sector robusto, que avanza a pesar del contexto. Entre 2014 y 2019, el volumen de consumo de cerveza creció por arriba del 30% y el mercado sigue en movimiento.

El consumo de cerveza artesanal crecía en Chile, en el escenario previo a la pandemia, a un ritmo superior al 20% anual. Con la capacidad de adaptación que está mostrando el ecosistema craft, los productores seguramente lograrán recuperar esos índices. Los fanáticos del sabor lo agradeceremos.

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