Chile quiere devolver las ostras a la mesa familiar
En el evento «Los Lagos, Potencia Alimentaria 2026», la periodista especializada en pesca y acuicultura Meyling Tang destacó la urgencia de recuperar el consumo de ostras en Chile. Su propuesta apunta a mirar este molusco no sólo como un producto acuícola, sino como un alimento con valor patrimonial y cultural, históricamente presente en las mesas urbanas y rurales del país.
Durante décadas, las ostras fueron parte de la vida gastronómica chilena. Existían salones de ostras en Valparaíso y Santiago, abastecidos desde Ancud mediante barcos y trenes. Hoy esa tradición se ha debilitado y el consumo cotidiano es escaso. Tang subrayó que Chile perdió parte de su vínculo cultural con este alimento y que el desafío es volver a encantar a las nuevas generaciones.
Retos pendientes
El programa PTEC Ostra Japonesa, impulsado por Corfo y ejecutado por la Universidad Católica del Norte, busca fortalecer la acuicultura de pequeña escala mediante el cultivo sustentable de Magallana gigas. La iniciativa trabaja con entidades como Fundación Chinquihue y Centro AquaPacífico, apoyando a productores con semillas, transferencia tecnológica y capacitación.
Sin embargo, los desafíos actuales son múltiples. La comercialización y la logística siguen siendo un obstáculo, ya que gran parte de la producción se vende en Santiago mientras que en la Región de Los Lagos aún falta acceso local.
También se busca asegurar un precio justo para los productores, de modo que pequeños acuicultores reciban un valor acorde a su trabajo. Otro reto es posicionar la ostra como un producto ligado al sur austral, con potencial en turismo y gastronomía, y derribar la imagen de lujo para acercarla a ferias, hoteles y restaurantes regionales.
Reconectar con la tradición
Juan Carlos Elgueta, de Rulú Acuicultura, señaló que el cultivo de ostras es una oportunidad concreta para la acuicultura de pequeña escala y el desarrollo económico de comunidades costeras. Por su parte, el periodista y crítico culinario Carlos Reyes destacó que la ostra puede integrarse con fuerza a la oferta regional, tanto por su valor histórico como por su potencial en experiencias turísticas y maridajes.
La recuperación del consumo de ostras en Chile no depende sólo de producir más, sino de reconectar tradición, gastronomía y mercado. El reto es convertirlas nuevamente en un alimento cotidiano, con identidad territorial y valor patrimonial, capaz de sostener a comunidades costeras y enriquecer la cultura culinaria nacional.
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