Vino del Desierto: Un aporte desde la ciencia para la agricultura

Por Marcelo Lanino Alar, director del proyecto Vino del Desierto de la UNAP.

El año 2015 se decretó por orden Presidencial la propuesta de que el 4 de septiembre se reconociera la importancia histórica del vino chileno para el país. Es una forma de recordar su aporte económico y cultural.  En esa línea, es importante señalar que el proyecto Vino del Desierto es un esfuerzo de la Universidad Arturo Prat. Comenzó con la recuperación de plantas de vid en el 2003 y el establecimiento (para su análisis) de un jardín de variedades en la Estación Experimental Canchones, ubicada en la Pampa del Tamarugal. Posteriormente, en el 2005 se inició una prueba de producción de vino a partir de esas plantas, mediante el pisa-pisa. El proceso es realizado artesanalmente por un equipo de mujeres de la localidad de La Huayca y con muy poco manejo enológico. 

La fecha de cosecha fue en mayo y ese jugo fue dejado en botellones de plástico de 20 litros y envases de plástico de 200 litros. Ello dió como resultado un vino que se denominó “tipo Oporto”, pensando en lo que se dice en los libros antiguos que era la característica del vino de la provincia del Tamarugal. Se logró una alta graduación (17° a 18 º de alcohol), pero con algo de azúcar aún presente. 

Y es en esa línea que el 2011 el proyecto logró de forma unánime su primer FIC, denominado “Innovación tecnológica para la Producción de Vino del Desierto en la Pampa del Tamarugal”. Fue ejecutado entre el 2012 y 2015, y contó con los agricultores Sr. Attilio Gattavara (La Tirana), Sr. Luis Astorga (La Huayca) y Sr. Cristián Keith (Quebrada de Tiliviche).

Asimismo, se incorporaron nuevos colaboradores, como la Viña Santa Carolina, dirigido por Andrés Caballero, Alejandro Wedeles, Sebastián Vidal y Felipe Yáñez. Su objetivo es asesorar en materia enológica al proyecto liderado por nuestra Universidad. 

Ya en el 2016, nuevamente el Gobierno y Consejo Regional de Tarapacá nos brindaron su apoyo y obtenemos el segundo FIC. Se denominó “Enoturismo, Rescate Patrimonial y Formación de Capital Humano”, el cual resalta el interés del turístico en la Región de Tarapacá.

Por otro lado, el 2018 la cepa Tamarugal -en su versión abocado- obtiene la medalla de oro en el concurso internacional Catador Wines. Ante los ojos de los tarapaqueños y el resto del país, los cautivó e incentivó por conocer y descubrir esta tierra bendita como es el desierto más árido del mundo. Y es así que el 2019 se inicia la denominada “Ruta del Vino”, resaltando sabores, historia, cultura y patrimonio que envuelve a nuestro Vino del Desierto. En ese sentido, comenzamos a trabajar con diversas agrupaciones del rubro como los Guías de Turismo Cultural de Iquique, Tour Operadores Turísticos, hotelería y el rubro gastronómico (AGATA). También con el Mercadito Rústico y Chocoletto, valorando así la gastronomía y alojamientos con identidad local.

Hablar de vino es contar historias, experiencias, sensaciones únicas que enamoran, trascienden y asombran a todos quienes nos sentimos orgullosos del vino chileno. Y, más aún, si ese vino es producto de una investigación aplicada y que hoy es evaluado por La Cav, como uno de los mejores vinos del 2020.

¡Salud por el vino chileno y salud por nuestra cepa Tamarugal!

Comparte esto:
A %d blogueros les gusta esto: