¿Sabes cómo se elabora el jamón curado?

La tablas de jamón curado se han transformado en un infaltable para acompañar las tardes veraniegas en una terraza en compañía de amigos. Pero ¿conoces los nombres originales o las variedades que este producto ofrece?

Considerando que cada vez toma más protagonismo en nuestro país, te enseñaremos a distinguir ciertas particularidades que te ayudarán a disfrutar de mejor manera.

Por ejemplo, sabías que en Chile al jamón curado se le denomina jamón crudo. Este producto es como un jamón serrano, pero con menor tiempo de curación (sólo 7 meses) y períodos más breves de secado y maduración.

¿Cúal es la importancia de los tiempos de curación?

Este proceso tiene diferentes duraciones para conseguir distintos tipos de jamones. El primero de ellos puede variar entre 10 a 12 meses para llegar a ser un Jamón Serrano Bodega. Por otro lado, si tarda entre 12 a 15 meses se le llamará Jamón Serrano Reserva. El último caso es el Jamón Serrano Gran Reserva, en que el tiempo supera los 15 meses de maduración. Mientras que si la curación es inferior a 7, como se mencionó anteriormente, se le llama jamón curado.

Un elemento que garantiza tradición en la elaboración del jamón serrano es el sello de calidad de Especialidad Tradicional Garantizada (ETG). Éste se encuentra en la etiqueta de producción y, además, asegura un tiempo mínimo de curación del producto, que en ningún caso es menor a 7 meses.

Este sello es otorgado por una entidad certificadora independiente, que reconoce la forma clásica de elaboración. En caso de no poseer dicha distinción, se trata de un jamón curado.

Alberto Herranz, director de la organización Interprofesional del Cerdo de Capa Blanca español (Interporc) lo explica. “El jamón serrano es un tipo de jamón curado, pero que debe cumplir con sus  requisitos (ETG). El tiempo de curación es el que determina de qué tipo de jamón estamos hablando. La importancia de la tradición a la hora de elaborar este tipo de productos es clave, ya que ayuda a alcanzar mejor calidad y sabor en los alimentos originales. Y si a eso le sumas bienestar animal y sustentabilidad en los procesos productivos de las granjas, los consumidores se aseguran de tener un verdadera joya gastronómica en su mesa”.

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