Nace un nuevo valle productivo para el vino chileno
La Región del Biobío acaba de presentar oficialmente su Valle Vitivinícola del Biobío. La iniciativa surge tras la separación administrativa de Ñuble en 2017, cuando gran parte del histórico Valle del Itata quedó fuera de la región. Con este nuevo concepto, el Biobío busca reconstruir su identidad como productor de vinos y proyectarse como destino enoturístico.
El lanzamiento se realizó en las oficinas del Comité Corfo Biobío, donde viñas, emprendedores, municipios y actores estratégicos conformaron la Gobernanza del Programa Territorial Integrado (PTI) Vitivinícola. Este programa apunta a superar brechas estructurales del sector, como la falta de articulación comercial, la necesidad de agregar valor, la estandarización de procesos y la profesionalización de la gestión.
Enoturismo como motor de desarrollo
El enoturismo aparece como eje central. La propuesta busca articular viñas con operadores turísticos, servicios de alojamiento, gastronomía local y municipios para diseñar rutas integradas. El objetivo es que estos recorridos conecten al visitante con el paisaje, la historia y la identidad del valle. De esta forma se trata de dinamizar economías locales, descentralizar la oferta turística y poner en valor el patrimonio rural.
Jorge Venturelli, gerente comercial de Haras Santa Amelia, destacó la importancia de vincular nuevos talentos con la industria y fortalecer la red de alojamiento y gastronomía. Su objetivo es claro: “asegurar que en cada mesa del Biobío siempre haya un vino de nuestra región”.
Proyección futura
El Valle Vitivinícola del Biobío busca consolidarse como un polo cultural, productivo y turístico, resiliente frente al cambio climático y competitivo en mercados nacionales e internacionales.
Con el respaldo de Corfo y el compromiso de los actores locales, la región se abre camino hacia una nueva etapa de desarrollo vitivinícola.
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