La reinvención del berlín tiene doble relleno

La llegada de marzo marca el retorno de preparaciones más asociadas con el «año regular», como es el berlín. Es ese pastel de forma esférica u ovalada, con masa dulce frita rellena de crema o mermelada, muy similar al profiterol, un clásico de la repostería nacional.

Sin embargo, con la llegada del 2021 ha sido reinventado para dar forma a una versión 2.0 de lo que se conocía anteriormente. ¿Qué los hace tan especial? La tradicional pastelería Ñancupil y Sanhueza le dio una vuelta a la manera de prepararlos, siempre de forma casera y 100% artesanal, decidiendo terminar con el exceso de aceite y mejorar su relleno. La idea partió por no comer una masa extra frita y sin un sabor particular.

“Nos dimos cuenta de que queríamos ofrecer un producto rico y sano. Por eso buscamos una forma distinta de producirlos, al mismo tiempo de incorporar mucho relleno. Llegamos a un resultado donde este berlín 2021 es suave, dorado, con una consistencia muy similar a la de un pan de huevo”. Así lo afirma Felipe Ñancupil, socio de la pastelería ubicada en Los Ángeles y Huépil, creada por sus padres.

De hecho, Ñancupil relata como anécdota que los clientes hacen apuestas para establecer si el berlín está frito u horneado. “Sólo los que son de la zona saben que es frito”, comenta. En cuanto a los rellenos, buscaron refinar las materias primas, desarrollando una nueva receta que incluye en un solo berlín tanto manjar como crema pastelera. «La gracia de esta versión mixta es que se mezcla lo dulce del manjar con la suavidad de la crema pastelera. Así se pueden probar los dos rellenos en un solo bocado”. 

Junto con esto, el siguiente paso fue trabajar en el tamaño del dulce. “Buscamos crear una dimensión donde cada persona quede totalmente satisfecha de la experiencia y sabor. Por ello son más grandes de lo que normalmente podemos ver. Pero no dejamos de realizar una versión mini, ideal para los que no quieren perderse la posibilidad de darse un gusto, pero que prefieren cuidar la línea”, acota Felipe. El berlín normal pesa 200 gramos ($1.000) y el mini solo 60 gramos ($500).

Otra ventaja de estos berlines es que son recetas de autoría propia, con características únicas y productos con trazabilidad en la Región del Biobío. Una novedosa propuesta con real acento sureño.

Si se te hace agua la boca y deseas solicitar o comprar este tipo de berlín puedes visitar la página web www.nft.cl/pastelerianys o el Instragram https://www.instagram.com/pasteleria_nys/ para hacer tu pedido. La pastelería anuncia que ya prepara su expansión a Santiago.

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