Joven sommelier descorcha el futuro del vino chileno
Felipe Rivera, joven sommelier de la viña Erasmo, fue coronado como el Mejor Joven Sommelier de Chile 2026. El título lo logró en una final que marcó un hito para la nueva generación de profesionales del vino.
Con apenas 25 años, el maulino demostró que el conocimiento profundo, la precisión en el servicio y la serenidad en escena pueden abrirle paso a Chile en el mapa mundial de la sommelería. Su triunfo no sólo refleja talento individual, sino también el vigor de una industria que busca consolidar su prestigio en la escena internacional.
La competencia
El certamen, organizado por la Escuela de Sommeliers de Chile, se realizó el 15 de junio en Santiago. Reunió a jóvenes profesionales de distintas regiones y evaluó sus habilidades en catas a ciegas, servicio, maridajes y reconocimiento de etiquetas.

Las pruebas incluyeron un examen teórico de 60 preguntas, identificación de destilados y un complejo servicio de espumantes.
Los tres finalistas fueron Felipe Rivera (Talca, 25 años), sommelier fijo de la viña Erasmo de Caliboro y colaborador de González Bastías. Su desempeño sólido y carisma lo llevaron al primer lugar.
Tomás Muñoz (Santa Cruz, 26 años), integrante del equipo de Marcelo Pino en Pichilemu, obtuvo el segundo puesto. Mientras que Julio Sánchez (Venezuela, 26 años), radicado en Chile hace siete años, jefe de barra en Les Dix Vins del MUT, completó el podio.
La final
Los tres finalistas enfrentaron seis pruebas abiertas al público. Entre ellas, la creación de maridajes para un menú de cinco tiempos usando sólo vinos blancos, alternativas sin alcohol, catas a ciegas y la decantación de un Almaviva 1996.
Rivera destacó en el reconocimiento de etiquetas de pequeños productores del Maule e Itata. Y emocionó al público al recordar el año en que Héctor Vergara obtuvo su título de Master Sommelier.
El reconocimiento a Felipe Rivera trasciende lo personal. Representa la consolidación de una camada de sommeliers que aportan frescura, rigor y pasión a la cultura del vino chileno. Su victoria es también un mensaje hacia afuera: Chile cuenta con jóvenes capaces de dialogar de igual a igual con las grandes capitales del vino.
Rivera, con su estilo cercano y su compromiso con los pequeños productores, encarna la promesa de una generación que llevará la experiencia del vino nacional a nuevas alturas.
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