Consumo de café en grano impulsa un cambio cultural
El café en Chile dejó de ser sólo un acompañante matinal para transformarse en un símbolo de estilo de vida. Hoy, más de dos tercios de los chilenos lo consume semanalmente y, aunque el instantáneo sigue liderando, el café en grano gana terreno con fuerza.
Este cambio refleja una búsqueda de experiencias más auténticas, donde aroma, textura y bienestar se convierten en protagonistas. La taza ya no es solo rutina: es un ritual urbano que conecta con la cultura de la calidad y la sofisticación. Ello marcan un giro en la manera en que los chilenos se relacionan con una de sus bebidas favoritas.
Claves del consumo
Y es que el consumo de café en Chile atraviesa una etapa de maduración. Ya no se trata sólo de buscar cafeína, sino de disfrutar un ritual con más aroma, cuerpo y percepción de bienestar.
El estudio Atlas Category del Café de CORPA reveló que el café en grano gana protagonismo. Y lo hace especialmente entre consumidores mayores, quienes lo asocian con naturalidad y menor malestar digestivo.
También se descubrió que 77% de los chilenos toma café al menos una vez por semana, con un promedio de 4,8 días de consumo semanal y dos tazas al día.
El café instantáneo sigue manteniendo 66% de penetración, pero el café en grano ya alcanza 28%, mostrando un avance hacia hábitos más sofisticados.
El consumo crece con la edad: 83% de las personas entre 46 y 65 años lo consumen semanalmente, frente a 66% en el rango de 18 a 29 años.
Preferencias sensoriales
El paladar chileno privilegia cafés de baja acidez y amargor moderado, rasgo distintivo frente a otros mercados donde la acidez es valorada. El sabor y el gusto que permanece en boca son los atributos más influyentes en la valoración del producto.
Además, muchos consumidores mayores migran al café en grano por asociarlo con menor acidez y menos molestias digestivas. Este factor de salud se perfila como un eje de crecimiento para la categoría, reforzando la idea de que el café en grano no sólo es premium, sino también más amigable con el organismo.
Un mercado en transición
La coexistencia de hábitos —uso de azúcar y endulzantes para suavizar sabores intensos— refleja que Chile vive una transición hacia un consumo más consciente. La oportunidad para la industria está en hacer del café en grano un producto accesible y comprensible, alineado con el paladar local y no solo como una oferta de nicho.
Así las cosas, el café en grano se instala como protagonista de una nueva etapa en la cultura cafetera chilena. Su crecimiento responde a la búsqueda de calidad, bienestar y experiencias sensoriales más completas.
Debido a ello, la industria enfrenta el desafío de acercar este producto al consumidor común, adaptando su propuesta a un paladar que aún se debate entre tradición y sofisticación.
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