Vinos para disfrutar en otoño y maridajes para la estación
El otoño es una estación que invita a atreverse a probar sabores más profundos, texturas envolventes y vinos con carácter. La menor temperatura y la riqueza de ingredientes de temporada nos llevan a elegir etiquetas con estructura, cuerpo y notas especiadas que armonicen con la cocina otoñal.
Es la época del año donde hacen su aparición los tubérculos, hongos silvestres y las calabazas. También las cocciones lentas y las especias cálidas como la nuez moscada, el clavo y la canela.
Acá te contamos cómo combinar adecuadamente ambos mundos, de manera que logres espectaculares mezclas de sabor.
Tintos intensos
En ese sentido, los tintos de otoño destacan por su intensidad y taninos aterciopelados. Son perfectos para platos de cocción lenta y carnes jugosas.
– Cabernet Sauvignon: Su firmeza y notas de frutos negros combinan con asado de tira con reducción de vino tinto y puré de zapallo. Allí, la carne caramelizada encuentra equilibrio con los taninos robustos.
– Syrah: De textura sedosa y toques especiados, es ideal para cordero asado con romero y papas rústicas. En este caso, el vino resalta su estructura con los aromas ahumados del plato.
– Malbec: Su carácter frutal y acidez moderada lo hacen el compañero perfecto para risotto de hongos y parmesano, potenciando los sabores terrosos y umami.
Blancos con carácter
Los blancos de otoño deben tener cierta untuosidad y profundidad para acompañar platos más cremosos o con grasas naturales de la estación.
– Chardonnay fermentado en roble: Su cuerpo y notas de vainilla armonizan con salmón al horno con salsa de mantequilla y almendras tostadas, creando un balance entre la grasa del pescado y la frescura del vino.
– Viognier: Aromático y con textura envolvente, va de maravilla con quiche de queso azul y peras caramelizadas, resaltando el dulzor de la fruta y la intensidad del queso.
– Riesling seco: Con acidez refrescante y notas cítricas, es la elección ideal para ostras gratinadas con hinojo y mantequilla de ajo, potenciando la mineralidad y frescura del plato.
Vinos de guarda y ediciones especiales
La temporada otoñal es perfecta para explorar vinos con mayor evolución en botella. Aquellos donde los matices se han afinado con el tiempo.
– Mezclas bordelesas: La combinación de Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot aporta complejidad para platos como boeuf bourguignon, donde los sabores del guiso se funden con la madera y especias del vino.
– Vinos de cosecha tardía o late harvest: Su dulzura natural marida a la perfección con tarta tatin de manzana y crema de vainilla, creando una sinfonía de sabores cálidos y envolventes.
– Ensamblajes mediterráneos (Garnacha, Monastrell y Carignan): Su expresión afrutada y especiada armoniza con pato confitado con salsa de ciruelas, resaltando la acidez y dulzor del plato.
Ahora ya lo sabes: El otoño es más que otra estación. Es una invitación a disfrutar de la riqueza gastronómica y enológica con maridajes que elevan cada experiencia.
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