Maridajes y brindis: Guía definitiva para festejar en Fiestas Patrias
La llegada de septiembre transforma la dinámica de las tardes en todo el país. Con la aparición de temperaturas más amables y días más luminosos, las mesas al aire libre vuelven a tomarse las terrazas y patios, especialmente en estos días de Fiestas Patrias.
Las salidas de fin de jornada dejan de ser un plan exclusivo del fin de semana para instalarse en medio de la semana laboral. No hacen falta calores extremos para desplazar las sillas hacia afuera, basta apenas un destello de sol para inaugurar oficialmente la temporada.
Para iniciar la previa
En este nuevo contexto, el aperitivo reaparece consolidado como un panorama con identidad propia. Ya no se entiende como la simple previa de un almuerzo o cena, sino como el hito central de un encuentro entre amigos. Una buena mesa, algo ligero para picar y una copa adecuada bastan para dar un giro sofisticado a cualquier celebración.

En palabras de Carolina Alayza, gerente de marketing de Campari Group Sudamérica, la forma en que habitamos la ciudad cambia profundamente en esta época. Las tardes más largas abren un espacio espontáneo entre la oficina y la noche para reunirse sin necesidad de tanta planificación.
Es en esta escena donde el Aperol Spritz encuentra su espacio natural. En una copa rebosante de hielo se sirve la mitad de espumante seco, la mitad de Aperol, un toque de agua con gas y se corona con media rodaja de naranja. Esta mezcla fresca resulta ideal para acompañar desde un almuerzo primaveral hasta una conversación desenfadada a mitad de semana cuando aún queda luz en el horizonte.
Cócteles patrios
La antesala de Fiestas Patrias también redefine la coctelería. Diversos recetarios tradicionales regresan a las cartas gastronómicas para incorporarse al flujo cotidiano de la ciudad. Preparaciones históricamente asociadas a la fonda hoy encuentran una reinterpretación fresca en ambientes sofisticados.

Entre los brebajes más icónicos destaca el Terremoto, cuyo carácter inconfundible lidera la memoria colectiva de la festividad. Por su parte, el Melvin, elaborado a base de vino blanco y melón, aporta un perfil marcadamente fresco para las tardes templada. Asimismo, la Borgoña, preparada con vino tinto y fruta fresca, mantiene su espíritu esencialmente comunitario, pensado para compartir en sobremesas grupales.
Esta vivencia encuentra una coordenada precisa en The Bistro, espacio ubicado en el piso siete de Courtyard by Marriott Santiago Las Condes, con acceso directo a Parque Arauco. Hasta el 30 de septiembre, la barra de este recinto incorpora estos clásicos dieciocheros para quienes buscan extender la tarde. Las opciones individuales de Terremoto y Melvin se ofrecen a $4.000, mientras que la jarra de Borgoña se sitúa en $8.000, demostrando que la tradición patria puede disfrutarse en medio del pulso urbano.
La guía del maridaje perfecto
Abordar la gastronomía nacional durante septiembre exige prestar atención a las armonías en la copa. La lógica del maridaje no requiere de un conocimiento sommelier avanzado, sino de buscar un equilibrio donde el vino y la comida resalten sus respectivos aromas y texturas. La propuesta de Casillero del Diablo traza una ruta clara para recorrer los platos más representativos de la fecha.

La icónica empanada de pino exige un vino capaz de dialogar con sus sabores intensos, salados, especiados y levemente dulces. El compañero idóneo es Casillero del Diablo Reserva Carmenere, gracias a su perfil frutal, sus notas especiadas delicadas y su textura envolvente. Esta combinación une en la mesa a dos referentes profundamente arraigados en la cultura chilena.
Cuando el protagonismo pasa a las carnes a la parrilla, la cocción a las brasas demanda una etiqueta con mayor estructura y persistencia. Para los cortes de vacuno con mayor contenido graso, la elección estratégica es Casillero del Diablo Reserva Privada Cabernet Sauvignon. Su firmeza y cuerpo balancean la potencia de la carne roja, permitiendo una experiencia profunda para disfrutar sin prisa.
El cierre dulce de la jornada encuentra su lugar en la repostería tradicional. Recetas heredadas como empolvados, chilenitos y alfajores despliegan texturas suaves y un dulzor reconfortante. Para prolongar la sobremesa, la alternativa idónea es Casillero del Diablo Reserva Late Harvest, cuyo carácter dulce y expresión frutal acompañan los postres sin saturar el paladar.
Una mirada comprehensiva
Frente a la costumbre habitual de resolver la mesa dieciochera sirviendo un mismo vino tinto, la propuesta de Viña Cousiño Macul invita a analizar cada plato por separado. La gastronomía de septiembre abarca preparaciones con perfiles muy diversos, desde opciones condimentadas hasta platos que entrelazan sabores dulces y salados.

Para la empanada de pino, caracterizada por la carne, la cebolla, el comino y la masa horneada, se sugiere Don Matías Cabernet Sauvignon, cuya estructura se mantiene a la altura de los sabores especiados. En el caso de los anticuchos, donde la carne se combina con vegetales y aromas de parrilla, Don Matías Carmenere ofrece un perfil frutal y especiado que sostiene el equilibrio de la brocheta.
Por su parte, el pastel de choclo representa uno de los mayores encuentros entre el dulzor natural del maíz y el pino sazonado. Para esta preparación, Don Matías Merlot aporta notas frutales y taninos suaves que acompañan el pino sin tapar el carácter dulce del choclo.
Finalmente, las empanadas de queso permiten salir de los esquemas tintos mediante la incorporación de un blanco. La frescura y acidez de Don Luis Chardonnay acompañan la cremosidad del queso y refrescan el paladar bocado a bocado. Esta mirada demuestra que cambiar lo que se sirve en la copa permite redescubrir los sabores infaltables de Fiestas Patrias.
Así, brindar durante este 18 se transforma en una oportunidad para redescubrir la excelencia y el origen que ofrece el territorio chileno.
Suscríbete a nuestro newsletter

