Celebra hoy una nueva edición del Día del Melón con Vino o Melvin
Chile celebra este 15 de enero una nueva edición del Día del Melón con Vino, conocido popularmente como Melvin. Le fecha incluye actividades que mezclarán tradición digital, cultura popular y la apertura de un bar temático en Santiago.
El Melvin nació como una idea espontánea en internet hace más de una década. La página Rayuela Corta impulsó la campaña para fijar el 15 de enero como fecha oficial. No hubo decretos ni permisos ministeriales. Solo la fuerza de la voluntad popular y el deseo de refrescarse en pleno verano.
Desde entonces, cada año miles de chilenos levantan un melón perforado y lo llenan de vino blanco o pipeño, azúcar y hielo, en un ritual que combina humor, ingenio y sabor.
Local pop-up
Este 2026 la celebración tiene un nuevo protagonista. La cadena El Rey de las Micheladas inauguró un local pop-up bautizado como El Rey del Melón con Vino, en alianza con Vino Santa Helena. El bar abrió sus puertas en barrio Bellavista y ofrece el clásico brebaje por un precio promocional de tres mil pesos. La propuesta busca reunir a los fanáticos de esta bebida en un espacio urbano, con música y ambiente festivo.
El fundador de la cadena, Ignacio Orellana, destacó que la iniciativa busca rendir homenaje a una de las tradiciones más queridas del verano chileno. La apertura del bar se suma a la creciente popularidad del Melvin, que ya no sólo se celebra en casas y plazas, sino también en espacios gastronómicos que reconocen su valor cultural.
Fácil receta
La receta sigue siendo sencilla y democrática. Un melón tuna frío, vino blanco o pipeño, azúcar a gusto y, si el calor aprieta, hielo. Se corta la tapa, se retira parte de la pulpa y se vierte el vino hasta que la fruta se rinde. Se revuelve con cariño y se bebe directo del melón. Es un gesto que mezcla rusticidad y frescura, y que ha sobrevivido a la era de los memes y las redes sociales.
El Día del Melvin confirma que la cultura del vino en Chile no sólo se expresa en concursos y ferias patrimoniales. También lo hace en estas celebraciones populares que reivindican la creatividad y el humor como parte de la identidad nacional.
El melón con vino, nacido de la improvisación, se ha convertido en un símbolo veraniego que une generaciones. Y en cada enero vuelve a recordarnos que la tradición también puede ser festiva y desordenada.
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