Bajo posicionamiento del enoturismo en el Itata

La baja inversión en infraestructura turística es la gran debilidad del valle del Itata. Este hecho ha retrasado el posicionamiento y activación de su enoturismo, pues no permite atraer más flujos de visitantes. El valle de Quillón, en tanto, es lo opuesto, debido a que posee un alto nivel de desarrollo turístico desde hace más de 15 años. Ese es el diagnóstico de la aceleradora de negocios de AgroWine Lab.

Todo el ecosistema vitivinícola en torno a los viñedos antiguos ha tratado de impulsar una estrategia de enoturismo en el Valle del Itata. Pero ha sido más lento de lo pensado, pese a ser un referente a nivel internacional de manejo de parras y producción de vinos de gran antigüedad. Ello ha atraído la atención de importantes enólogos y viñas que están produciendo vinos de alta calidad en la zona.

La atención de la prensa, críticos de vinos y especialistas del rubro vitivinícola ha estado puesta en el Valle del Itata. En particular en Guarilihue, Portezuelo y, últimamente, Coelemu. Sin embargo, Quillón posee una oferta turística única en la región. Ella atrae a cientos de miles de visitantes de la región y de fuera de la zona, y que tiene entre su oferta la visita a viñas pequeñas.

Esto ha sido posible gracias al esfuerzo y constancia de los empresarios turísticos de Quillón. Entre ellos destacan Los Hornos de Don Ginito, Parque acuático Antu y una decena de campings y cabañas en torno a la la laguna Avendaño. No obstante, la visita a viñas familiares de vinos y licores de gran tradición podría especializarse aún más.

En el valle del Itata todavía no se logran motivar empresarios que inicien proyectos turísticos complementarios a los esfuerzos ya realizados. Estos se encuentran en toda la ribera y alrededores del río Itata, así como en el secano interior.

“El valle de Quillón y sus empresarios entendieron y comenzaron a articular una oferta turística. Ella se basó en la necesidad de los propios habitantes de la región por conocer las tradiciones gastronómicas, enológicas y de recursos naturales. Eso les permitió posicionarse a nivel regional como un referente, algo que el Valle del Itata debería aprender. Por ejemplo, generar alianzas directas, que lentamente se están gestando”. Así lo expresa Sergio Bustos Cabrera, gerente de la aceleradora de negocios AgroWine Lab.

Surge, de esta forma, una oportunidad para el valle de Quillón en torno a los viñedos antiguos. Maximiliano Morales, ingeniero agrónomo y consultor en implementación de proyectos público-privados, destaca que Quillón tiene un potencial insospechado para implementar un plan de rescate de viñedos antiguos. «Partiendo de la base que ya tiene un flujo constante, que el Valle del Itata no posee. Sería un paso lógico de abordar para seguir fortaleciendo la oferta enoturística de Quillón y sus alrededores», indica.

Sergio Bustos Cabrera, agrega que “en AgroWine Lab estamos preparando una propuesta de articulación de proyectos complementarios a los que actualmente están en desarrollo. Su objetivo es trabajar en la zona a través de una metodología de innovación vitivinícola basada en estrategias aprendidas en la University of San Francisco. La propuesta estará liderada por Maximiliano Morales, quien estudió gracias a una inmersión en innovación, que lo ha llevado a gestionar diversos proyectos los últimos años en las regiones de Maule, Los Lagos y Biobío”.

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