Aprende a oxigenar tu vino antes de beberlo

Para que puedas disfrutar al máximo de las características de un vino, una de las opciones es que utilices un decantador. Consiste en un contenedor de mayor amplitud que la botella, el cual permite exponer más superficie de la bebida al oxígeno de manera eficiente y homogénea.

La idea es que el líquido no pase directamente de la botella a la copa, sino que exista este paso intermedio que permite su “envejecimiento” antes de ser degustado. Ello, debido a que el vino ha estado encerrado durante algún tiempo, por lo que el objetivo es deshacerse de los olores no deseados y destacar sus verdaderos sabores y aromas.

Asimismo, y en el caso de los vinos más antiguos o de guarda, sirve para que los sedimentos propios de su edad caigan hacia el fondo. De esta forma se evita que contaminen el resto de la bebida con un leve sabor amargo.

Distintos tipos y usos

Existen algunas pequeñas reglas para sacarle el mayor provecho al decantador. Por ejemplo, dejar en reposo unos 20 minutos los vinos más jóvenes (varietales o reserva), tiempo que aumenta hasta poco más de una hora en productos con más cuerpo o más tánicos (gran reserva hacia arriba).

También existen en diferentes tamaños y para distintas funciones. Existen los de 50 cc., que se sugieren para una degustación o vinos de postre. También hay de 125 cc., que es la medida internacional para una copa de vino. Además, están los de mayor tamaño, para utilizarlos en comidas de varios tiempos, así como con destilados.

Por lo general se sugieren decantadores de base amplia para los tintos de más cuerpo, como el Cabernet Sauvignon o el Syrah. En tanto, para cepas como el Merlot o Sangiovese es mejor uno mediano. Por último, para los vinos más livianos, como un Pinot Noir, se recomienda usar los de menor tamaño.

La regla, en todo caso, es usarlos en vinos que ofrezcan cierta complejidad y antigüedad, más que en vinos jóvenes.

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