El Syrah celebra su día mundial: Historia y presencia en Chile
Cada 16 de febrero se conmemora el Día Mundial del Syrah, una de las cepas tintas más reconocidas y apreciadas en la vitivinicultura global. Su origen ha sido motivo de debate durante siglos.
Algunos relatos lo vinculan con Persia, en la ciudad de Shiraz, mientras que la versión más aceptada lo sitúa en Francia, en el valle del Ródano. Allí, hace más de dos mil años, se habría consolidado gracias a la mezcla de variedades locales como la Dureza y la Mondeuse Blanche.
El Syrah se caracteriza por vinos intensos, de gran cuerpo, con notas de frutas negras, especias y un toque de pimienta. Su potencia y versatilidad lo han convertido en favorito de enólogos y consumidores en todo el mundo. Desde Francia, la cepa viajó a distintos continentes, encontrando un lugar destacado en Australia, California y Sudamérica.
Arribo a América
En nuestro continente, el Syrah se instaló primero en Estados Unidos, donde se adaptó con éxito en regiones cálidas como California. Posteriormente llegó a Chile, país que lo ha incorporado con fuerza en las últimas décadas. Hoy existen más de siete mil hectáreas plantadas en territorio nacional, según datos del Servicio Agrícola y Ganadero, con presencia en valles como Elqui, Colchagua y Casablanca.
En Chile, el Syrah ha mostrado una notable capacidad de adaptación. En zonas costeras entrega vinos frescos y elegantes, mientras que en valles interiores se expresa con mayor concentración y potencia. Esta diversidad ha permitido que la cepa gane prestigio internacional y se convierta en un símbolo de innovación dentro de la vitivinicultura chilena.
La celebración del Día Mundial del Syrah es una invitación a levantar la copa y reconocer la historia de una variedad que une tradición y modernidad. Desde sus raíces en el Ródano hasta su consolidación en Chile, el Syrah sigue conquistando paladares y reafirmando su lugar como una de las grandes uvas del vino.
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