martes, marzo 17, 2026
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Chile sacude la copa: Destilados y sours desafían la tradición

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Nuestro país vive un momento vibrante en el mundo de las bebidas alcohólicas, con el surgimiento de propuestas que combinan identidad local, innovación y valentía emprendedora. Dos marcas recientes están redefiniendo el panorama desde la Patagonia y el sur andino.

En un país donde el vino y el pisco han dominado por décadas, el surgimiento de nuevos destilados y cócteles artesanales marca un cambio de época. No se trata sólo de productos: son relatos de reinvención, de búsqueda de sentido y de conexión con el territorio.

Nuevo gin patagónico

La historia de «Maugin» comenzó en Puerto Varas, durante un almuerzo en plena pandemia. Javier Marty y Matías Chellew, amigos y compadres, decidieron crear un gin que reflejara los aromas del sur de Chile. Lo que partió como una curiosidad doméstica se transformó en un proyecto serio, con alambiques de acero inoxidable, botánicos endémicos y una receta propia.

En octubre de 2025, Maugin obtuvo Medalla de Oro en el Argentina Spirits Awards, incluso antes de estar disponible comercialmente. El reconocimiento internacional confirmó la calidad de su London Dry Gin, fresco, aromático y equilibrado. Uno pensado para clásicos como el Gin & Tonic o preparaciones contemporáneas como el Tropical Gin.

Hoy, Maugin avanza con cautela, buscando distribuidores y posicionándose en bares de Puerto Varas, Concepción y Chillán. Su sello artesanal y su identidad patagónica son parte de una estrategia que apunta a conquistar Chile y luego exportar a mercados como España, Inglaterra y Estados Unidos.

Con alma ecuatoriana

Desde Pitrufquén, Andrés Haro Pérez decidió ofrecer una propuesta distinta: un pisco sour tropical y andino que nace de su historia personal. Ingeniero en alimentos, ecuatoriano, padre de familia, Andrés dejó atrás una carrera estable para apostar por su propia marca. El emprendimiento surgió tras una crisis de salud y el deseo de reconectar con sus raíces.

Haro deléitate” fusiona el pisco chileno con sabores como maracuyá, guanábana, tamarindo, naranjilla y tomate de árbol. Con ocho variedades, busca ofrecer una alternativa más amable al sour tradicional, reduciendo la acidez y ampliando el espectro sensorial. Más que un cóctel, es un puente cultural entre Chile y Ecuador.

La marca ya está constituida legalmente y trabaja en la obtención de su registro sanitario. Andrés participa en ferias locales, recibe apoyo del municipio y sueña con abrir un delicatessen. Su objetivo: consolidar la empresa y generar empleo en la región.

Un mercado en expansión

Ambos casos reflejan una tendencia creciente: emprendimientos con propósito, que combinan calidad técnica, narrativa personal y compromiso con el entorno. En un país con muchas marcas de gin y una tradición pisquera consolidada, destacar requiere autenticidad, paciencia y visión.

Chile no sólo está produciendo nuevas bebidas. Está contando nuevas historias. Y eso, en el mundo del consumo consciente, vale tanto como el sabor. ¿El próximo paso? Que estas marcas lleguen a las mesas, los bares y los corazones de quienes buscan algo más que un buen trago.


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