En Chile se desperdician cerca de 2,5 millones de toneladas de alimentos al año. Un dato alarmante si consideramos que muchas de esas toneladas están compuestas por partes comestibles y altamente nutritivas que, por desconocimiento, terminan en la basura. Cáscaras, tallos y hojas de frutas y verduras son algunos de los elementos que podrían convertirse en aliados de la salud y el ahorro familiar.
Ana Paula Guerrero, nutricionista y cofundadora de Vilbofit, propone un cambio de paradigma: “Las hojas de betarraga, rabanito y zanahoria son ricas en vitaminas A y C, perfectas para ensaladas o salteados. Los tallos de brócoli aportan fibra y pueden rallarse para enriquecer preparaciones. Incluso las cáscaras de frutas cítricas contienen antioxidantes que se aprovechan en infusiones”.
Más allá del valor nutricional, Guerrero subraya el impacto económico: “Cuando una familia bota comida, está perdiendo dinero que podría invertir en alimentos más diversos y nutritivos. Enseñar a aprovechar mejor los alimentos mejora tanto la calidad de la dieta como el presupuesto”.
La clave está en la planificación

Diseñar un menú semanal balanceado, calcular porciones adecuadas y revisar la despensa antes de comprar son estrategias que evitan el exceso y el vencimiento de productos. Además, conservar los vegetales en condiciones óptimas y congelarlos en su punto de maduración ayuda a preservar sus nutrientes.
Para quienes buscan ideas prácticas, Guerrero sugiere recetas anti-desperdicio como el bowl nutritivo de sobras, con proteínas como pollo, legumbres o huevo, granos integrales y vegetales variados. O el budín de verduras, que mezcla vegetales cocidos con huevo y queso. También recomienda preparar compotas con frutas maduras y caldos caseros con restos de verduras, ricos en minerales y sin calorías adicionales.
Desde Vilbofit, Guerrero insiste en el rol educativo del nutricionista: “Tenemos la responsabilidad de guiar a la comunidad hacia prácticas que beneficien tanto su salud como el planeta”.
Repensar lo que desechamos es más que una acción individual: es una oportunidad para transformar nuestra alimentación, cuidar el medio ambiente y fortalecer la seguridad alimentaria desde casa.
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