Santiago vive un momento de efervescencia en su escena gastronómica y de bebidas. Los bares y hoteles están transformando la manera en que se disfruta la ciudad, apostando por formatos íntimos y multisensoriales que privilegian la conexión y el detalle.
Ya no basta con sentarse en una barra o recorrer un buffet: hoy la tendencia apunta a espacios reducidos, guiados y cuidadosamente curados. Donde cada copa y cada plato se convierten en parte de una narrativa más amplia.
De esta forma , la capital se consolida como un laboratorio de experiencias, en el que la coctelería, la gastronomía y la música se integran para ofrecer encuentros únicos. Son propuestas pensadas tanto para quienes buscan aprender como para quienes desean celebrar en un ambiente exclusivo.
Experiencia VIP
Backroom Bar ha sido pionero en este camino con su VIP Suite, un espacio cerrado que permite encuentros privados para grupos reducidos. Allí se realizan catas y celebraciones que integran gastronomía, coctelería y música.

La propuesta busca profundizar en el disfrute pausado, con actividades como la reciente cata de whisky dirigida por Felipe Pizarro, fundador de la Escuela de Whisky Chile. Cuatro copas, maridajes específicos y jazz en vivo marcaron una velada que combinó técnica y placer.
“El whisky, después del pisco, es una de las categorías más consumidas. Hoy existe un interés creciente por aprender y participar en estas instancias”, señaló el experto.
Nick Baranov, fundador de Backroom, explica que la VIP Suite está pensada para grupos de hasta diez personas, con un telón que separa la barra y crea un ambiente independiente.
“La experiencia se construye desde lo sensorial: aromas, texturas y construcción en boca, guiados por una curaduría que busca equilibrio entre conocimiento y disfrute”, comenta.
Atmósfera vibrante
La tendencia también se refleja en algunos hoteles. W Santiago lanzó Night Market, una propuesta que transforma los viernes en un recorrido gastronómico inspirado en los mercados nocturnos de Asia.

Bajo la dirección del chef Francisco Vázquez y Charlotte Smok, directora de Alimentos y Bebidas, el concepto reúne estaciones culinarias que van desde ceviches y ostras hasta baos, gyozas, paellas y tacos personalizables. La ambientación, con música en vivo e iluminación especial, busca transportar a los asistentes a la atmósfera vibrante de las ferias internacionales.
“Queríamos crear algo más que un buffet. La inspiración vino de esos mercados nocturnos donde la comida, la música y la energía se mezclan para generar una experiencia completa”, explica Vázquez.
Con un valor de $49.900 para adultos y $23.900 para niños, Night Market incluye bebidas durante toda la velada y ofrece beneficios especiales para quienes celebran cumpleaños.
Estas propuestas son sólo una muestra de cómo Santiago está consolidando un nuevo mapa de experiencias íntimas y multisensoriales. Bares y hoteles apuestan por formatos que privilegian la conexión, la exploración de sabores y la creación de momentos memorables.
La ciudad se convierte así en un laboratorio de tendencias donde la gastronomía y las bebidas dialogan con la música, la ambientación y la cultura.
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