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Dulce septiembre con innovación y vanguardia dieciochera

La sobremesa dieciochera está viviendo una verdadera revolución gastronómica impulsada por la innovación y el rescate territorial del sabor dulce
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Septiembre en Chile evoca inmediatamente el aroma del carbón encendido, el crujir de una empanada recién horneada y la frescura de una copa helada. Sin embargo, la sobremesa dieciochera está viviendo una verdadera revolución gastronómica impulsada por la innovación y el rescate territorial del sabor dulce.

Los amantes del buen comer y de las escapadas de fin de semana encuentran hoy un escenario gastronómico refrescante. Las propuestas artesanales están transformando la tradición en creaciones sofisticadas que cautivan el paladar. Desde heladerías de autor hasta chocolates con botánica nativa y postres patrimoniales adaptados, el mapa del dulzor nacional se renueva con audacia.

Heladería de vanguardia

Durante las semanas de celebración, las heladerías artesanales más destacadas del país renuevan sus vitrinas con creaciones inspiradas en la identidad nacional. En el dinámico circuito de Barrio Italia, la Gelateria Firenze reabre su esperada selección especial de septiembre con opciones cien por ciento libres de gluten. Por su parte, la heladería Pegli en Vitacura presenta por tiempo limitado un sorbete artesanal inspirado en el tradicional chilenit. Esta propuesta logra traducir la suavidad del clásico dulce chileno a una textura fría de alta costura gastronómica.

La búsqueda de sabores identitarios no se detiene en la pastelería tradicional, extendiéndose con fuerza hacia la coctelería emblemática. Diversos maestros heladeros han logrado capturar la esencia festiva en preparaciones frías basadas en el borgoña, el pisco sour y el terremoto. Incluso los clásicos cuchuflíes encuentran su versión helada para sorprender durante las tardes primaverales.

En el sur del país, en tanto, la heladería Nocciola de Valdivia ha roto los esquemas al presentar un helado con sabor a pebre. Esta audaz preparación transforma uno de los acompañamientos más salados e icónicos de nuestra mesa en una sofisticada experiencia helada.

Botánica ancestral

La innovación en la sobremesa también llega de la mano del cacao de alta calidad y la botánica sudamericana. La chocolatería Paccari ha desarrollado barras con cacao fino de aroma ecuatoriano enriquecidas con botánicos locales. Esta propuesta invita a realizar un viaje sensorial a través de ingredientes con profundo arraigo en nuestro territorio.

Entre estas creaciones destaca la barra de chocolate con merkén, un condimento ancestral de origen mapuche elaborado con ají seco ahumado. Al fundirse en boca, el cacao despliega notas frutales iniciales para luego dar paso a una calidez aromática y persistente en la garganta. Asimismo, la rica rica, hierba aromática propia del altiplano y del norte andino, aporta un matiz herbal y mentolado de sorprendente frescura.

Para quienes prefieren matices más familiares, el cedrón entrega elegantes notas alimonadas y cítricas que transforman por completo la percepción del chocolate. Estas combinaciones demuestran cómo la sobremesa festiva puede convertirse en un espacio de descubrimiento territorial.

Equilibrio y alta cocina

Celebrar nuestras costumbres no implica renunciar al bienestar ni a una nutrición consciente. Según explica Nathaly Sepúlveda, directora de carrera de Nutrición y Dietética en UDLA sede Viña del Mar, los postres patrios representan una excelente oportunidad para incorporar fibra, vitaminas y minerales. Mantener el equilibrio alimentario durante las festividades es posible eligiendo recetas ricas en nutrientes y de gran valor gastronómico.

Las manzanas asadas al horno surgen como una opción reconfortante y sofisticada. Horneadas a ciento ochenta grados durante media hora, se rellenan con canela, miel y nueces picadas, sirviéndose tibias con un toque de mermelada casera.

Otra alternativa emblemática de la cocina chilena son las peras al vino tinto, cocinadas a fuego lento en una reducción aromática con canela, clavo de olor, cáscara de naranja y endulzante. Este postre se sirve frío o tibio, decorado con almendras laminadas, nueces y hojas frescas de menta.

Finalmente, un tutti frutti de estación con kiwi, naranja, manzana y pera, bañado en jugo natural y kéfir o yogur natural, ofrece un cierre digestivo y lleno de frescura. Ideal para terminar una opípara comida dieciochera.


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