Cada 13 de septiembre, el escenario gastronómico en Chile se rinde ante la versatilidad del cacao al celebrar el Día Internacional del Chocolate, una efeméride que reúne a amantes del buen comer en torno a experiencias sensoriales e innovadoras.
La elección de esta fecha rinde tributo al nacimiento de dos figuras fundamentales: el escritor británico Roald Dahl (1916), autor del clásico Charlie y la fábrica de chocolate, y el empresario Milton S. Hershey (1857), fundador de la emblemática compañía estadounidense.
Aunque la conmemoración contemporánea se originó en Francia en 1995, la raíz del cacao se remonta a Mesoamérica, donde civilizaciones como los mayas y aztecas lo utilizaban como bebida ceremonial y moneda de cambio.
Con la llegada de los colonizadores españoles a América, el ingrediente viajó a Europa y evolucionó a través de los siglos al incorporar azúcar y leche. Hoy en día, la celebración en Chile impulsa desde tentadoras ofertas hasta rutas urbanas itinerantes que maridan la chocolatería de autor con el buen beber.
Rutas urbanas
Para quienes buscan panoramas de fin de semana con un sello cultural y sofisticado, la iniciativa ChocOWine propone un recorrido urbano que conecta el vino chileno con la chocolatería artesanal. Bajo el concepto Wine & Chocolate Date, este proyecto itinerante invita a redescubrir Santiago mediante degustaciones, maridajes y relatos históricos sobre el entorno urbano.

La propuesta está pensada para desarrollarse durante todo el año en idiomas como español, inglés y portugués, sugiriendo una duración recomendada de entre dos y tres horas. La ruta contempla pausas gastronómicas y culturales en sectores emblemáticos como Parque Bustamante, Bellavista, Bellas Artes–Lastarria, Barrio Yungay, Barrio Brasil, Barrio Italia, Plaza Ñuñoa y el Casco Histórico de Santiago.
En su circuito inicial, la experiencia se despliega en locales patrimoniales como Casa Zañartu y La Peluquería Francesa. Es una alternativa ideal para parejas, grupos de amigos o exploradores individuales interesados en combinar la buena mesa con la historia local de la capital.
Experiencias golosas
La pastelería de autor capitalina encuentra en el volcán de chocolate un clásico reinventado para la sobremesa contemporánea. En Luna Bar, ubicado en el AC Hotel Santiago Cenco Costanera, el imperdible es el Molten Cake, creado por el reconocido chef pastelero chileno Gustavo Sáez.

Esta preparación, catalogada entre los postres más vendidos del recinto, esconde en su interior un cremoso relleno de dulce de leche con Baileys. El postre se sirve acompañado por crocante de cacao y frutos del bosque, logrando un equilibrio dinámico entre la intensidad del chocolate, la textura crujiente y la acidez fresca de las frutas.
Presentado en un formato abundante, el volcán exige ser compartido entre dos personas, convirtiendo el acto de romper la estructura exterior y repartir las capas cremosas en un espectáculo interactivo.
La ciencia del bienestar
Más allá del goce gastronómico, el chocolate guarda una profunda relación con el bienestar emocional respaldada por evidencia científica. Un ensayo clínico desarrollado por el Centre for Human Psychopharmacology de la Swinburne University of Technology en Australia constató que el consumo diario de polifenoles de cacao incrementa los niveles de calma y satisfacción.

De igual forma, investigaciones de la Seoul National University y el Korea Food Research Institute demostraron que ingerir chocolate con 85% de cacao durante tres semanas reduce los estados de ánimo negativos y genera cambios en la microbiota intestinal a través del eje intestino-cerebro.
El fundador de la marca Paccari, Santiago Peralta, subraya que el chocolate despierta sensaciones únicas y fomenta el lado más positivo del ser humano, catalogándolo como un alimento de culto desde hace 5.500 años.
El ejecutivo enfatiza la importancia de consumir chocolates donde el ingrediente principal sea el cacao puro, diferenciándolos de golosinas industriales con bajo contenido de cacao y alto porcentaje de azúcar, leche en polvo o grasas vegetales. Al activar en simultáneo el gusto, el olfato y el tacto, una buena tableta invita a realizar una pausa consciente dentro de la rutina urbana.
Suscríbete a nuestro newsletter