Desde el corazón del desierto más árido del planeta, el destilado Rico Rico sigue elevando el nombre de Chile en la escena internacional. Lo que comenzó como un proyecto artesanal en San Pedro de Atacama hoy brilla con luz propia en Londres y Nueva York, consolidándose como uno de los licores premium más originales del mundo.
Este destilado nace en la destilería Licores Don Mateo, ubicada en Checar Bajo, donde sus fundadores, Matthieu Massei y Karin Ossandón, transformaron una planta ancestral —la rica-rica (Acantholippia deserticola)— en el alma de un licor que expresa la esencia del altiplano.
Utilizada por las comunidades Lickan Antai por sus propiedades medicinales, la rica-rica aporta notas cítricas, herbales y amaderadas según su zona de recolección, creando un perfil aromático único.
Espíritu atacameño

La historia comenzó en 2020, cuando Massei, de origen francés, adaptó la receta del tradicional licor alpino Génépi al entorno del desierto. El resultado fue un destilado artesanal elaborado con alcohol de cereal de alta pureza, maceraciones prolongadas y un protocolo de cosecha sustentable que respeta la regeneración natural de la planta. Cada botella refleja un equilibrio entre técnica europea y territorio chileno, una alquimia que convierte la aridez en sabor.
El éxito de Rico Rico no tardó en llegar. En la London Spirits Competition, obtuvo medalla de oro y 95 puntos, una de las puntuaciones más altas para un licor latinoamericano. El jurado destacó su originalidad, calidad técnica e identidad territorial.
Días después, la marca fue seleccionada para el Accelerator Pitch del Bar Convent Brooklyn, la feria de destilados más importante de Norteamérica. Allí fue reconocida como una de las marcas emergentes con mayor potencial para ingresar al mercado estadounidense.
Crecimiento con propósito
Hoy, Licores Don Mateo distribuye sus productos en hoteles, restaurantes y tiendas especializadas del norte de Chile y Santiago, mientras prepara sus primeras exportaciones a Estados Unidos. El proyecto mantiene una fuerte conexión con la agricultura tradicional Lickan Antai, promoviendo prácticas sustentables y producción en pequeña escala.
Rico Rico demuestra que la innovación puede surgir desde los territorios más extremos. Su éxito internacional confirma que el desierto de Atacama no sólo es paisaje, sino también inspiración para una nueva generación de destilados chilenos que combinan identidad, sostenibilidad y excelencia.
Suscríbete a nuestro newsletter