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Copas de invierno o la revolución del aperitivo frío

La escena de la mixología en Chile está viviendo una transformación fascinante que desafía el frío estacional y se abre a propuestas llenas de creatividad
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Cuando las temperaturas bajan, la inercia suele empujarnos de forma casi automática hacia los tradicionales vinos tintos y las preparaciones calientes. Sin embargo, la escena de la mixología en Chile está viviendo una transformación fascinante que desafía el frío estacional.

Los consumidores jóvenes y adultos buscan nuevas experiencias en las barras locales, demostrando que los sabores frescos, los espumantes y la coctelería de autor tienen un espacio privilegiado en las mesas invernales. Esta temporada se trata de reinventar el ritual del encuentro, adaptando las copas a los almuerzos prolongados, las tardes de sobremesa y las terrazas acondicionadas.

La reconquista del Spritz

La vieja creencia de que una copa con hielo debe guardarse exclusivamente para los días de calor ha quedado obsoleta. El fenómeno del Winter Spritz propone trasladar el clásico ritual del aperitivo a las tardes soleadas de invierno, los almuerzos de fin de semana y las reuniones en casa.

Al final, la clave no reside en el clima que marca el termómetro exterior, sino en la ocasión de consumo y en el placer de compartir alrededor de una mesa. El perfil agridulce, ligero y cítrico del Aperol Spritz se adapta con soltura a los sabores invernales, convirtiéndose en el gran aliado para abrir el apetito.

Este cóctel fresco armoniza de gran manera con quesos, aceitunas, bruschettas, focaccias, pizzas y diversos antipasti que evocan el espíritu del aperitivo italiano tradicional. Para replicarlo en casa y deleitar a los invitados, el ritual exige seguir la receta del Perfect Serve, combinando de manera simple mitad de espumante seco, mitad de Aperol y un toque de agua con gas.

En lugar de buscar una terraza frente al mar al atardecer como se acostumbra en el verano, la temporada invernal invita a disfrutar de este trago en almuerzos extendidos, pequeñas reuniones caseras o terrazas calefaccionadas. Al final, el aperitivo en los meses fríos es una declaración de intenciones: una forma de encontrarse, servir una copa y alargar la conversación antes de comer.

Una mirada estelar desde las alturas

Para quienes prefieren vivir la noche santiaguina a la intemperie pero con total comodidad, la tendencia apunta a espacios elevados y muy bien acondicionados. En el piso diecisiete del AC Hotel Santiago Cenco Costanera se encuentra Luna Bar, una coordenada clave que ofrece una vista privilegiada de la imponente cordillera y el cielo de la capital.

Su terraza al aire libre cuenta con estufas de exterior, cortavientos perimetrales y mantas, creando el refugio ideal para disfrutar de las noches despejadas de la temporada. En esta barra elevada, las bajas temperaturas transforman las preferencias para dar paso a destilados de mayor carácter, especias, perfiles tostados y texturas densas.

La propuesta de Luna Bar rescata la tradición local fuera de carta con la preparación de la clásica Vaina chilena, elaborada a pedido con Oporto, licor de cacao y yema de huevo. Este trago destaca por su textura cremosa y perfil dulce, sumando un innovador toque ahumado que se termina directamente frente al cliente en la mesa.

Al mismo tiempo, la mixología de autor de este espacio incorpora una mirada contemporánea e inspiradora basada en los signos del zodiaco. Entre sus creaciones destaca Escorpio, un cóctel potente que mezcla whisky, licor de banana, Campari y syrup de azúcar rubia. También resalta Libra, que combina de forma equilibrada whisky, vino Carménère, licor de cassis y jugo de naranja, junto con Cáncer, una preparación fresca a base de ron, amaretto, syrup dulce y maracuyá.

Esta audaz carta busca poner en valor las notas tostadas, dulces y especiadas que cobran especial sentido durante los meses más fríos del año. Según explica Carlos Medina, gerente de Alimentos y Bebidas del espacio, el frío del invierno se pasa mucho mejor con buena compañía y un trago con carácter.

La experiencia nocturna en las alturas se complementa perfectamente con una propuesta gastronómica pensada para compartir, donde destacan las croquetas de cangrejo, y se enriquece con sesiones de DJ en vivo los viernes y sábados, además de la posibilidad de observar el firmamento nocturno a través de telescopios dispuestos en la terraza.

El espumante como protagonista

El reinado exclusivo del vino tinto durante los meses más fríos del año está siendo desafiado de manera directa por la versatilidad de los espumantes. Tradicionalmente asociados a las grandes celebraciones de fin de año o a los meses de verano, las burbujas demuestran hoy que son una alternativa ideal para cualquier comida invernal.

Carolina Alayza, gerente de marketing para Riccadonna Sudamérica, explica que el espumante posee una gran capacidad de adaptación que potencia distintos sabores y transforma cualquier reunión en una experiencia especial. Su acidez y frescura natural ayudan a equilibrar los platos más intensos y calóricos de la temporada, limpiando el paladar en cada bocado para disfrutar mejor de la gastronomía invernal.

La casa italiana Riccadonna cuenta con una diversidad de estilos que permiten encontrar la etiqueta perfecta según la ocasión y el menú elegido. Para quienes se inclinan por las notas dulces y reconfortantes, variedades como Asti D.O.C.G., Ruby y Moscato Rosé son excelentes compañeras para las tardes frías.

La etiqueta Asti D.O.C.G. destaca por sus notas florales y frutales, ideales para armonizar con postres tradicionales, frutos secos y quesos de pasta blanda. Por su parte, la intensidad del Ruby y sus marcadas notas de frutos rojos maridan a la perfección con chocolates amargos, brownies y preparaciones donde predomina el cacao. En tanto, el Moscato Rosé aporta un perfil dulce y equilibrado que acompaña de gran manera postres ligeros, tartas de frutas y preparaciones a base de berries.

En el espectro de los espumantes más secos y elegantes, el Prosecco D.O.C. y el Chardonnay Brut de la misma firma italiana se imponen por su frescura y equilibrio en la mesa. El Prosecco D.O.C. resulta ideal para disfrutar junto a tablas de quesos maduros, charcutería fina, bruschettas y aperitivos calientes para compartir en una tarde de juegos o conversación.

Por otro lado, el Chardonnay Brut tiene el carácter y la elegancia necesarios para acompañar platos principales reconfortantes de invierno, tales como risottos calientes, pastas con salsas cremosas, verduras asadas o pescados al horno, logrando una armonía notable entre la comida y la copa.

Así, el espumante se consolida como el gran anfitrión de las mesas más acogedoras del invierno, demostrando que las burbujas no conocen de estaciones cuando se trata de disfrutar.


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