Originaria del sudeste asiático, la flor de guisante de mariposa se ha convertido en protagonista de una tendencia global. Su intenso color azul eléctrico y la capacidad de transformarse en tonos morados o rosados al contacto con cítricos han fascinado a consumidores y creadores gastronómicos.
Este fenómeno, explicado por la presencia de antocianinas, pigmentos vegetales con propiedades antioxidantes, ha llevado la infusión a cafeterías, restaurantes y redes sociales, donde se multiplica su atractivo visual.
Para toda ocasión

Conocida científicamente como Clitoria ternatea, la planta ha sido parte de la medicina y la cocina tradicional en países como Tailandia y Vietnam. Hoy, su versatilidad la instala en mocktails, repostería y coctelería de autor, ofreciendo una experiencia estética y sensorial única.
Además, su perfil nutricional despierta interés en el ámbito del bienestar: las antocianinas ayudan a combatir el estrés oxidativo y podrían favorecer la salud cardiovascular y la respuesta antiinflamatoria.
La preparación es sencilla: basta con infusionar dos o tres flores secas en agua caliente y dejar reposar. Puede servirse fría, mezclada con frutas o hierbas, y al no contener cafeína se adapta a cualquier momento del día.
Beneficios y precauciones
Su consumo se asocia tanto a hidratación como a rituales de relajación nocturna. Sin embargo, especialistas advierten que, pese a sus beneficios, debe integrarse en el marco de una dieta equilibrada y hábitos saludables.
También recomiendan precaución en embarazadas y mujeres en lactancia, quienes deberían consultar previamente con un profesional.
Salvo esos cuidados, no cabe duda que la flor de guisante de mariposa combina estética, innovación y funcionalidad. Una tendencia nacida en Asia que, gracias a su color cambiante y su potencial antioxidante, comienza a expandirse hacia mercados occidentales, posicionándose como símbolo de la nueva gastronomía natural y experiencial.
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