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Billones de tazas al año y una revolución en cada sorbo de té

Ayer se celebró el Día Internacional del Té, proclamado por la ONU, jornada que reconoció la importancia de esta bebida en comunidades y mercados del mundo
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Ayer el mundo se detuvo un momento para celebrar el Día Internacional del Té. Esta fecha fue proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para destacar su valor cultural y económico.

En Chile esta conmemoración adquiere un tono especial por el profundo arraigo de la bebida. Nuestro país se ha consolidado como el cuarto mayor consumidor de té a nivel global. Sólo nos superan potencias como Marruecos, Rusia y Turquía en el consumo por persona.

Cifras al alza

Las cifras del sector revelan una realidad masiva y contundente en el territorio nacional. Cerca del 90% de los hogares chilenos consume esta infusión de manera habitual. Algunos estudios elevan esa presencia incluso al 98% de las familias del país.

Esto se traduce en una cifra impactante de casi 7,84 billones de tazas consumidas anualmente. El mercado chileno no sólo es grande por su volumen sino también por su valor económico. Durante el año 2024 el mercado nacional alcanzó un valor cercano a los 235,56 millones de dólares.

Profunda transformación

La forma en que los chilenos disfrutamos esta bebida milenaria está viviendo una transformación radical. Por décadas el té estuvo estrictamente ligado al desayuno o a la clásica «once».

Sin embargo, hoy el consumo se expande hacia nuevas experiencias vinculadas al bienestar y la desconexión. Las nuevas generaciones están liderando este cambio de paradigma hacia un consumo más consciente.

Millennials y la Generación Z buscan productos naturales que ofrezcan una verdadera terapia sensorial. El té ya no es sólo una bebida caliente para combatir el frío del invierno. Se ha convertido en un ritual de pausa necesaria en medio de rutinas aceleradas.

Sofisticación y frescura

Esta evolución ha impulsado la aparición de preparaciones mucho más sofisticadas y refrescantes. Algunas marcas nacionales están reinterpretando esta tradición con ingredientes naturales. Buscan volver a lo esencial integrando hierbas, frutas y especias de alta calidad. El interés por productos premium y de especialidad crece junto a la valoración del origen.

Y es que las tendencias globales del wellness y la “terapia sensorial” —concepto que destaca el poder de los aromas y sabores para generar confort emocional— han impulsado un nuevo modo de disfrutar esta infusión.

Según McKinsey & Company, más del 70% de los consumidores considera el bienestar una prioridad diaria. Euromonitor, en tanto, observa cómo millennials y Gen Z redefinen la cultura del té y el café, privilegiando naturalidad y funcionalidad.

Chile se suma a esta corriente con una escena cada vez más diversa. Marcas como Sabha reinterpretan el ritual cotidiano con mezclas de té Ceilán, hierbas y frutas que invitan a la pausa y la conexión. “Queremos que cada taza sea un espacio para detenerse y disfrutar algo simple, pero significativo”, comenta Indra Ribalta, jefa de marketing de la firma.

Aprovechar sus propiedades

La ciencia respalda con fuerza este hábito tan chileno a través de diversos estudios. El té es la bebida más consumida en el mundo después del agua según expertos académicos. Contiene catequinas y polifenoles que actúan como potentes antioxidantes en el organismo.

Su consumo regular se asocia a una disminución del riesgo cardiovascular importante. El té verde destaca por su efecto protector mientras el negro mejora la microbiota intestinal. Los especialistas recomiendan beber entre dos y cuatro tazas diarias para obtener estos beneficios.

Sin embargo la preparación correcta es fundamental para aprovechar todas sus propiedades. El agua debe estar entre los 70 y 90 grados para no quemar las hojas. El tiempo de infusión ideal se sitúa cerca de los cinco minutos para evitar amargores.

También es clave moderar el consumo nocturno por su contenido natural de cafeína. Se aconseja no acompañarlo con comidas ricas en hierro para no interferir en su absorción. Estos pequeños detalles transforman un hábito cotidiano en una verdadera herramienta de salud.

Consumo ético

El Día Internacional del Té también nos invita a reflexionar sobre la ética de la industria. La ONU busca promover prácticas sostenibles que respeten tanto a las personas como al planeta.

La trazabilidad y el origen de cada hoja cobran una relevancia inédita en las decisiones de compra. Consumir un té ético contribuye directamente a mejorar la vida de las comunidades agrícolas.

En Chile esta cultura del bienestar y el consumo consciente seguirá expandiéndose con fuerza. Para el año 2030 se proyecta que el mercado alcance las 12.673 toneladas a nivel nacional.

Es decir, la tetera seguirá sonando, pero ahora cada taza contará una historia de sofisticación y autocuidado.


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