La escena culinaria chilena vuelve a sorprender con una propuesta que mezcla humor, nostalgia y sabor. Y es que nuevamente la creatividad nacional es la base que da vida a un producto absolutamente inaudito.
Se trata del “cuchupleto”, creación de la distribuidora de Dulces Antonella, que imita la forma del tradicional completo. Sin embargo, reemplaza el pan y la vienesa por una cubierta de chocolate y un relleno crujiente de cuchuflí. El resultado es un híbrido dulce que evoca el helado de invierno y despierta curiosidad entre miles de usuarios.
De las redes a la mesa

El video de un creador de contenidos llamado Iván Becerra -quien consumió el producto- viralizó la novedad en cuestión de horas, acumulando reacciones que van desde la risa hasta la admiración. En plataformas como Instagram y TikTok, el cuchupleto se transformó en símbolo de la inventiva chilena, capaz de reinterpretar íconos populares con un giro lúdico y gourmet.
Muchos usuarios ya lo imaginan como un nuevo clásico de las golosinas nacionales, digno de acompañar tardes frías con café o chocolate caliente.
Innovación con identidad
Más allá de la tendencia, el cuchupleto refleja una corriente que gana fuerza en la gastronomía chilena: la reinvención de sabores tradicionales con estética contemporánea. Este dulce artesanal demuestra que la innovación no requiere ingredientes exóticos, sino ingenio y sentido de pertenencia.
En su aparente simpleza, condensa la memoria del cuchuflí de feria y la estética del completo urbano, dos símbolos que dialogan entre lo cotidiano y lo creativo.
En un país donde el invierno inspira dulces reconfortantes, el cuchupleto se perfila como un fenómeno cultural que une generaciones y celebra el humor gastronómico chileno.
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